Con la llegada del frío, muchas personas encienden el aire acondicionado en modo calefacción y se encuentran con un olor desagradable al encenderlo. Este fenómeno es más común de lo que parece y suele tener una explicación sencilla: la suciedad acumulada durante el verano.
Por qué aparece el olor
Durante los meses cálidos, los aparatos de aire acondicionado trabajan a máxima potencia, enfriando rápidamente las estancias. Este uso intenso genera varias condiciones que favorecen malos olores:
- Acumulación de polvo y partículas en filtros y conductos.
- Humedad residual en el evaporador o bandejas de condensación, que puede favorecer la aparición de moho y bacterias.
- Material orgánico atrapado (pelos, restos de hojas, polen) que se descompone lentamente y produce olor cuando se calienta o circula el aire.
Al encender la calefacción, el aire pasa por estos espacios sucios y se percibe inmediatamente el olor, incluso aunque el aparato funcione correctamente desde el punto de vista técnico.
Qué hacer para prevenirlo
El mantenimiento regular es la clave para evitar estos olores:
- Limpieza de filtros pues los filtros deben revisarse y limpiarse cada 3–4 semanas durante la temporada de uso intenso y al final del verano. Los filtros sucios reducen la calidad del aire y obligan al equipo a trabajar más.
- Revisión de la unidad exterior y evaporador para eliminar hojas, polvo o restos acumulados durante el verano evita que el aire se contamine.
- Secado de bandejas de condensación si se ha apagado el equipo durante varios días, conviene encenderlo en modo ventilación antes de poner calefacción, para evaporar humedad acumulada.
- Limpieza profesional si el olor persiste, es recomendable que un técnico limpie el interior del aparato, los conductos y la bandeja del evaporador. Esto garantiza que no haya moho ni bacterias ocultas.
Cuándo llamar a un técnico
Un olor fuerte o persistente puede indicar problemas que requieren intervención profesional:
- Presencia de moho en lugares internos difíciles de alcanzar.
- Fugas de agua por desagües obstruidos.
- Funcionamiento irregular del aparato debido a suciedad acumulada en componentes internos.
El técnico puede realizar una limpieza profunda, revisar los sistemas de drenaje y ventilación y asegurar que el aire acondicionado vuelva a ofrecer aire limpio y sin olores.
El mal olor en el aire acondicionado en invierno o al inicio de la temporada suele deberse a suciedad y humedad acumuladas durante el verano. Mantener los filtros limpios, revisar la unidad exterior y contar con una limpieza profesional periódica permite disfrutar de un ambiente confortable y saludable sin olores desagradables.



