Los aparatos de aire acondicionado constan de dos partes bien diferenciadas. La unidad interior, visible y accesible, y la unidad exterior, que es ese equipo metálico que se instala en fachadas, patios, cubiertas o terrazas. Técnicamente se denomina unidad exterior o condensadora, y aunque suele pasar desapercibida, es la que entraña más riesgos si no se instala o mantiene correctamente.
Este artículo aborda los peligros reales asociados a estas unidades exteriores y explica cómo y dónde es más aconsejable colocarlas para evitar problemas graves.
Qué riesgos puede generar una unidad exterior mal instalada
El principal riesgo es evidente. El desprendimiento. Una unidad exterior pesa habitualmente entre veinte y sesenta kilos, y en algunos equipos industriales bastante más. Si se suelta o cae desde altura, las consecuencias pueden ser muy graves, tanto para personas como para bienes materiales.
Los riesgos más habituales son los siguientes:
La caída total de la unidad por fallo de anclajes, corrosión o mala instalación inicial.
El desprendimiento parcial, por ejemplo una escuadra o tornillo, que puede provocar golpes o daños.
Las vibraciones continuas que debilitan la fijación con el paso del tiempo.
La corrosión acelerada en zonas húmedas o cercanas al mar, que debilita soportes metálicos.
El impacto de objetos desprendidos en balcones inferiores, aceras o zonas de paso.
No se trata de situaciones excepcionales. Cada año se registran accidentes por equipos exteriores que no estaban correctamente asegurados o que nunca fueron revisados tras su instalación.
Por qué fallan los soportes con el paso del tiempo
Muchas unidades exteriores se instalan una vez y se olvidan durante años. Ese es uno de los mayores errores.
Los soportes metálicos, tornillos y tacos trabajan sometidos a varios factores agresivos. Cambios bruscos de temperatura, vibraciones constantes del compresor, lluvia, humedad ambiental y en zonas costeras, salinidad.
En ciudades cercanas al mar, la corrosión puede avanzar de forma silenciosa. A simple vista el soporte parece firme, pero por dentro el metal puede estar debilitado. En otros casos, el problema no es el material sino la pared, que puede fisurarse o perder resistencia con el tiempo.
Dónde es más seguro instalar una unidad exterior
La ubicación es clave para reducir riesgos. No todos los lugares son igual de seguros, aunque a veces se eligen por comodidad o estética.
Las ubicaciones más aconsejables son aquellas que cumplen varios criterios. Que no estén sobre zonas de paso habitual, que permitan una fijación sólida sobre estructura resistente y que faciliten el mantenimiento.
Cubiertas planas y azoteas suelen ser las opciones más seguras, siempre que la unidad esté bien apoyada y protegida del viento. Terrazas privadas también son una buena opción si se respeta la ventilación necesaria del equipo.
Las fachadas a gran altura, especialmente sobre aceras, portales o entradas, son las más problemáticas. En estos casos, la instalación debe ser extremadamente robusta y revisada periódicamente.
Cómo debe fijarse correctamente una unidad exterior
Una instalación segura no depende solo del peso del equipo, sino de cómo se reparte y se absorben las vibraciones.
Es fundamental utilizar soportes homologados, anclajes adecuados al tipo de pared y tornillería de calidad. Además, es muy recomendable incorporar silentblocks, que reducen vibraciones y evitan que el movimiento constante afloje los anclajes.
La unidad nunca debería quedar “en voladizo” sin un apoyo correcto ni depender de elementos decorativos o revestimientos poco resistentes.
La importancia de las revisiones periódicas
Uno de los mayores problemas es que la unidad exterior no se revisa nunca. Se limpia el filtro interior, se revisa el gas, pero nadie mira los soportes.
Una revisión visual anual puede detectar óxido, holguras, tornillos flojos o vibraciones anómalas. En zonas de costa o con lluvias frecuentes, estas revisiones deberían ser más habituales.
En comunidades de vecinos, este punto es especialmente importante, ya que un desprendimiento puede tener consecuencias legales muy serias para el propietario o la comunidad.
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Responsabilidad y prevención
Instalar correctamente una unidad exterior no es solo una cuestión técnica, sino también de responsabilidad. Un equipo mal colocado no solo se estropea antes, sino que puede convertirse en un riesgo real para terceros.
Invertir en una buena instalación y en revisiones periódicas es siempre más barato que afrontar un accidente, una reclamación o una sanción administrativa.
La unidad exterior del aire acondicionado es una pieza crítica que no debería tratarse como un simple accesorio. Su peso, su ubicación y su exposición constante a los elementos la convierten en un punto sensible desde el punto de vista de la seguridad.
Una instalación adecuada, una ubicación bien elegida y un mantenimiento periódico reducen de forma drástica el riesgo de desprendimientos y accidentes. En este caso, la prevención no es una recomendación, es una necesidad.



