El aire acondicionado tipo split es el más común en hogares y oficinas. Un sistema formado por una unidad interior (evaporador) y otra exterior (condensador) conectadas por tuberías de cobre. Son eficientes, discretos y silenciosos… hasta que un día, en pleno verano, dejan de enfriar.
Este problema, aparato encendido pero sin frío, es el fallo más habitual en los sistemas split, y sus causas suelen ser más simples de lo que parece.

1. El síntoma clásico es “el aire sale, pero no enfría”

El usuario enciende el aire, nota que el ventilador interior funciona, pero el aire que sale es templado o directamente caliente. El aparato no muestra error y parece operativo, sin embargo, el compresor de la unidad exterior no arranca o no logra generar suficiente presión.

Cuando esto ocurre, casi siempre hay una de tres causas principales:

  1. Falta o fuga de gas refrigerante.
  2. Filtros y serpentines sucios.
  3. Problemas eléctricos o electrónicos (menos comunes, pero posibles).

2. Falta o fuga de gas es la causa número uno

El refrigerante (gas) es el “motor invisible” del sistema ya que absorbe el calor dentro de la vivienda y lo expulsa al exterior.
Con el paso del tiempo o por una pequeña fuga, la cantidad de gas puede reducirse. Entonces, el equipo pierde capacidad de enfriar, aunque siga funcionando aparentemente bien.

Cómo detectarlo:

  • El aire sale sin fuerza y no se nota frío, aunque el compresor esté en marcha.
  • Se forma escarcha o hielo en la tubería o el evaporador.
  • Aumenta el consumo eléctrico y el compresor trabaja durante más tiempo sin lograr bajar la temperatura.

La solución que te proponemos desde HG Clima:

Solo un técnico cualificado puede comprobar la presión del circuito y recargar el gas si es necesario. Pero antes debe localizar y reparar la fuga, de lo contrario, el problema se repetirá. Si necesitas que nos desplacemos a tu domicilio, ponte en contacto con nosotros.

Un equipo que necesita recargas frecuentes tiene una fuga. No es normal “perder gas” cada verano.

3. Suciedad en filtros y serpentines suele ser el enemigo silencioso

El polvo y la grasa son otra de las causas más comunes de mal rendimiento. Los filtros interiores obstruidos impiden que el aire circule correctamente, forzando al compresor y reduciendo la capacidad de refrigeración.

Señales típicas:

  • El aire sale con poca presión o irregular.
  • Se acumula agua o gotea la unidad interior.
  • El aparato enfría al principio y luego se “ahoga”.

Prevención:

  • Limpia los filtros cada 2 o 3 semanas durante el verano.
  • Pasa un paño seco por las rejillas y evita el uso de detergentes agresivos.
  • Al menos una vez al año, realiza una limpieza más profunda del serpentín del evaporador (puede hacerlo un técnico o con productos específicos).
  • Mantener el equipo limpio puede reducir hasta un 15 % el consumo eléctrico y evitar muchas averías.

4. Problemas eléctricos o de placa electrónica

En menor medida, algunos fallos se deben a problemas eléctricos: condensadores deteriorados, conexiones flojas o relés dañados.
Cuando esto ocurre, el compresor no arranca, aunque el aparato sí encienda y parezca funcionar.

También puede haber fallos en sensores de temperatura o en la placa electrónica que gestiona el sistema. En esos casos, es necesaria una revisión profesional.

5. Cómo evitar el fallo más común

Para que tu split funcione correctamente durante muchos años, bastan unos hábitos básicos:

  1. Limpieza regular de filtros y carcasa.
  2. Evita ajustar el termostato por debajo de 22 °C, el compresor sufre más y no enfría mejor.
  3. Comprueba que la unidad exterior está ventilada, sin hojas, polvo ni obstáculos.
  4. Haz una revisión técnica cada 2 o 3 años si el uso es frecuente.
  5. No ignores los síntomas tempranos, ruidos nuevos, aire tibio o goteo son señales de aviso.

El fallo más habitual de los aparatos split, que no enfrían, tiene casi siempre su origen en una falta de gas refrigerante o suciedad acumulada. Ambos problemas se desarrollan poco a poco, pero con un mantenimiento mínimo se pueden evitar fácilmente.

Un split bien cuidado puede durar más de 10 años con plena eficacia. Y al contrario, un equipo que no se limpia ni se revisa puede perder la mitad de su capacidad en solo tres veranos.

El mejor consejo es simple, trátalo como un equipo que trabaja intensamente unos meses al año, pero que necesita atención los doce. Así, cuando lleguen los días de calor, siempre responderá como debe, es decir, fresco, eficiente y sin sorpresas.