En la hostelería, el aire acondicionado no es un lujo sino una necesidad. En un restaurante, cafetería o bar, el confort térmico influye directamente en la satisfacción del cliente, en el bienestar del personal y, por supuesto, en el consumo energético.
Sin embargo, muchos locales solo piensan en el aire acondicionado cuando se estropea o cuando llega la factura eléctrica. Lo que pocos consideran es que un buen mantenimiento preventivo puede suponer un ahorro económico considerable cada año.
1. Un aire acondicionado sin mantenimiento es el enemigo del ahorro
Los sistemas de climatización en un restaurante trabajan a diario, a menudo durante muchas horas seguidas y en ambientes cargados de grasa, vapor y partículas.
Cuando los filtros se obstruyen o los componentes se ensucian, el equipo tiene que trabajar más para alcanzar la misma temperatura, lo que implica más consumo eléctrico y más desgaste mecánico.
Un estudio del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) estima que un aparato sucio o mal ajustado puede consumir entre un 15 % y un 30 % más de energía.
En un local con varios equipos split o un sistema por conductos, esa diferencia puede traducirse fácilmente en cientos de euros al mes.
2. El ahorro empieza por el mantenimiento preventivo
El mantenimiento no es solo limpiar filtros. Es una serie de acciones periódicas que garantizan que el sistema funcione con la máxima eficiencia. Entre ellas:
- Limpieza y revisión de filtros, serpentines y rejillas.
- Comprobación de niveles de gas refrigerante y detección de fugas.
- Verificación eléctrica y electrónica (placas, termostatos, relés).
- Medición de presiones y temperaturas para ajustar el rendimiento.
- Revisión del drenaje y bandejas para evitar goteos o proliferación bacteriana.
Realizar estas tareas cada tres o seis meses, dependiendo del uso y del tipo de local, mantiene el equipo funcionando a su máxima capacidad.
Un aparato limpio y correctamente ajustado consume menos, enfría mejor y sufre menos averías, lo que se traduce en ahorro directo.
3. Cuánto dinero se puede ahorrar realmente
El ahorro varía según el tamaño del local, el tipo de instalación y el número de equipos, pero un cálculo aproximado ayuda a visualizarlo:
- Un restaurante con tres equipos split de 5 kW que funcionan 10 horas al día puede gastar unos 250-300 € mensuales en electricidad solo para climatización en verano.
- Si esos equipos están sucios o desajustados y consumen un 25 % más, el gasto sube a unos 370-400 €.
- Es decir, un sobrecoste de unos 1.000-1.200 € al año solo por falta de mantenimiento.
En cambio, una revisión semestral profesional, como las que hacemos en HG Clima en la provincia de Alicante, resultan muy económicas, incluyendo limpieza, comprobaciones y ajustes.
Aun con ese gasto, el balance anual es claramente favorable.
Además, el mantenimiento preventivo reduce el riesgo de averías costosas (como la sustitución del compresor o el circuito de gas), que pueden alcanzar fácilmente los 500-700 € por equipo.
4. Más allá del dinero también importa el confort y la reputación del negocio
El aire acondicionado en buen estado no solo ahorra energía. También mantiene la temperatura estable y el aire limpio, dos factores que influyen directamente en la experiencia del cliente.
Un local donde la temperatura oscila, hay zonas frías o calientes, o se perciben olores por falta de limpieza del sistema, genera mala impresión y pérdida de fidelidad.
Además, el mantenimiento regular reduce el riesgo de contaminación bacteriana, como la legionela, un aspecto que la normativa sanitaria controla especialmente en entornos de restauración.
Por otro lado, un sistema eficiente contribuye al bienestar del personal, mejorando su rendimiento y reduciendo el cansancio, algo esencial en cocinas o salones de servicio intenso.
5. El mantenimiento como inversión a largo plazo
En climatización, el ahorro más importante no está solo en la factura eléctrica, sino en la vida útil del equipo.
Un split o sistema por conductos con un buen mantenimiento puede durar más de 12 o 15 años, mientras que uno descuidado puede fallar en la mitad de ese tiempo.
Esa diferencia representa varios miles de euros en equipos y obras, además de la pérdida de ingresos si el local no puede abrir o atender con normalidad durante la reparación.



