El invierno y los climas húmedos cercanos al mar plantean desafíos especiales para los sistemas de aire acondicionado. La combinación de bajas temperaturas, lluvias constantes y alta humedad puede afectar tanto a las unidades interiores como a las exteriores. Adoptar medidas preventivas permite prolongar la vida útil del equipo, mantener su eficiencia y evitar averías costosas.

Los riesgos del frío y la humedad

Durante los meses fríos, los sistemas de aire acondicionado pasan a un período de menor uso. Sin embargo, la inactividad no significa que los aparatos estén libres de riesgos. La exposición a la humedad puede generar condensación en los componentes internos, provocando corrosión en serpentines, compresores y ventiladores. Esta corrosión no solo reduce la eficiencia del sistema, sino que también puede originar fallos graves que requieren reparaciones importantes.

El frío intenso también puede afectar a los lubricantes del compresor, dificultando el arranque del equipo cuando se retoma su uso en primavera. Por ello, es importante revisar y preparar los sistemas antes de largos periodos de inactividad para garantizar un funcionamiento óptimo cuando se necesiten nuevamente.

Precauciones para las unidades exteriores

Las unidades exteriores son las más expuestas a los efectos del clima. La lluvia constante y la brisa marina transportan sales y partículas que pueden acelerar la corrosión de carcasas, rejillas y componentes metálicos. Limpiar regularmente la superficie de la unidad, retirando hojas, restos de suciedad y sal acumulada, es fundamental para evitar daños permanentes.

Colocar la unidad sobre un soporte elevado ayuda a protegerla de charcos y posibles inundaciones. Además, mantener despejado el área alrededor de la unidad favorece la ventilación y evita que el aire húmedo quede atrapado, reduciendo el riesgo de condensación excesiva. En climas especialmente agresivos, existen fundas protectoras diseñadas para cubrir la unidad durante el invierno sin interferir con la ventilación necesaria.

Cuidado de filtros y conductos

Aunque la unidad interior pueda parecer menos expuesta, también requiere atención durante los meses fríos y húmedos. Los filtros deben limpiarse antes de guardar el equipo o cuando se utiliza de manera intermitente. La humedad puede favorecer la proliferación de moho y bacterias en filtros y conductos, afectando la calidad del aire y el rendimiento del sistema.

Revisar que los conductos no presenten grietas ni acumulación de polvo ayuda a prevenir problemas cuando se vuelva a utilizar el aire acondicionado en verano. Mantener las rejillas limpias y secas evita la propagación de humedad en el interior de la vivienda, especialmente en ambientes costeros donde el aire ya es más húmedo.

Arranque y revisión periódica

Aunque el uso del aire acondicionado sea mínimo en invierno, encender el sistema de forma ocasional permite que los componentes mecánicos se mantengan lubricados y en buen estado. Esto también ayuda a detectar de manera temprana cualquier anomalía, como ruidos extraños, pérdida de eficiencia o pequeñas fugas de gas refrigerante.

Programar una revisión profesional antes del verano, incluso si el equipo ha permanecido inactivo durante el invierno, asegura que el sistema funcione correctamente y sin sorpresas. Un técnico puede limpiar los serpentines, comprobar el nivel de refrigerante, verificar el estado de los ventiladores y confirmar que no existen signos de corrosión ni daños en las unidades exteriores.

Beneficios de las medidas preventivas

Tomar precauciones durante el invierno y mantener el aire acondicionado en óptimas condiciones evita averías graves y reduce gastos en reparaciones. Los sistemas duraderos mantienen su eficiencia energética, proporcionando un consumo más bajo cuando se retoma su uso intensivo. Además, la prevención contribuye a la calidad del aire interior, evitando la proliferación de moho, bacterias o malos olores asociados a la humedad acumulada.

Recomendaciones finales

Para proteger los aparatos de aire acondicionado en climas fríos, lluviosos y costeros conviene limpiar y secar regularmente tanto las unidades interiores como exteriores, proteger las superficies metálicas expuestas y revisar filtros y conductos. Encender el sistema de manera periódica durante el invierno y realizar una revisión profesional antes de la temporada de calor garantiza que el equipo funcione de manera segura y eficiente durante todo el año. Con estas medidas, se prolonga la vida útil del aire acondicionado y se asegura un rendimiento confiable incluso en condiciones climáticas exigentes.