Cuando llega el calor, encendemos el aire acondicionado y esperamos que funcione como el primer día. Sin embargo, muchos equipos parecen “dormirse” durante el invierno, y cuando vuelve el verano, no enfrían o lo hacen con menor eficacia. Entender cómo funciona un aparato que solo se usa unos meses al año, y cómo mantenerlo preparado durante las estaciones frías, puede marcar la diferencia entre un verano fresco y uno lleno de averías.
1. Qué significa que “solo funciona en verano”
Hay aparatos de aire acondicionado que solo tienen modo de refrigeración, es decir, no disponen de bomba de calor ni de función de calefacción, o bien no desean utilizarse nada más que en verano aunque tengan esas funciones. Esto era habitual en los modelos más antiguos o en los equipos pensados exclusivamente para climas cálidos.
En estos casos, el compresor y el gas refrigerante solo se activan cuando se selecciona el modo “frío”. Durante el resto del año, el aparato permanece inactivo. Ese largo periodo sin uso puede provocar problemas de mantenimiento si no se toman ciertas precauciones.
2. Durante el verano cómo sacarle el máximo rendimiento
En temporada de uso, hay tres aspectos fundamentales para que el aire acondicionado funcione correctamente:
a) Limpieza de filtros
Los filtros acumulan polvo y partículas del ambiente. Si no se limpian cada dos o tres semanas, el aire pierde fuerza y el compresor trabaja más de lo necesario. Basta con extraerlos y enjuagarlos con agua tibia (sin detergentes agresivos).
b) Temperatura adecuada
La temperatura ideal en verano se sitúa entre 24 °C y 26 °C. Ajustar el aparato por debajo solo aumenta el consumo eléctrico y fuerza el equipo sin ofrecer una sensación de confort mucho mayor.
c) Espacio libre y ventilación exterior
La unidad exterior necesita disipar el calor. Conviene comprobar que no esté obstruida por hojas, polvo o elementos decorativos. Una mala ventilación puede reducir mucho la capacidad de enfriamiento.
3. En otoño e invierno no lo ignores, aunque no lo uses
El error más común es olvidarse del aire acondicionado durante medio año. Incluso los aparatos que solo enfrían deben recibir cierta atención fuera de temporada.
a) Limpieza antes del reposo
Antes de apagarlo por meses, realiza una limpieza profunda de filtros, carcasa y bandeja de drenaje. Así evitarás malos olores y la proliferación de moho o bacterias.
b) Encenderlo un par de veces al invierno
Aunque no haga falta enfriar, es recomendable encenderlo durante 15 minutos cada mes o dos meses. Esto hace circular el gas y los aceites lubricantes por el circuito, evitando que se resequen las juntas o se atasque el compresor.
c) Proteger la unidad exterior
Si el aparato está en una terraza o pared expuesta, conviene cubrir la unidad exterior con una funda transpirable. Esto la protege del polvo, la lluvia o las heladas sin atrapar humedad.
4. En primavera la puesta a punto antes del calor
Antes de que empiece el verano, dedica unos minutos a revisar el equipo:
- Comprueba el caudal de aire: si notas menos flujo, puede haber suciedad en el evaporador o el ventilador.
- Observa posibles fugas: si el aparato tarda mucho en enfriar o hace ruidos extraños, podría haber una fuga de gas refrigerante.
- Limpia los filtros y revisa el mando a distancia: a menudo, los fallos más simples (como pilas gastadas o modos mal seleccionados) se confunden con averías.
Si el equipo tiene más de 5 años, una revisión por parte de un técnico cada 2 años es muy recomendable, incluso si solo enfría.
5. Consejos finales para prolongar su vida útil
- Evita encender y apagar el aparato constantemente: deja al menos 5 minutos entre apagado y encendido.
- Mantén puertas y ventanas cerradas mientras funcione.
- Instálalo siempre en una zona sombreada de la fachada para evitar sobrecalentamientos.
- Usa un estabilizador de tensión si vives en zonas con picos eléctricos: el compresor es una de las partes más sensibles.
Aunque un aire acondicionado “solo para verano” pueda parecer simple, el secreto está en el cuidado durante los meses en que no se usa. En HG Clima te ayudamos con el mantenimiento. Si tienes alguno de estos aparatos que solo funcionan durante el verano, pueses solicitarnos, cuando lo desees, su mantenimiento. En ocasiones, una limpieza mínima, encenderlo de vez en cuando y proteger la unidad exterior bastan para que, cuando llegue el calor, vuelva a funcionar como nuevo. Con esos pequeños hábitos, el equipo no solo rendirá mejor, sino que durará muchos años más y consumirá menos energía.



