Cómo afectan la lluvia y el frío a la unidad exterior del aire acondicionado
La unidad exterior de un aparato de aire acondicionado está diseñada precisamente para estar a la intemperie. Aun así, lluvia intensa, frío prolongado o heladas pueden influir en su funcionamiento y en su vida útil. No se trata de algo que deba alarmar, pero sí conviene saber qué efectos tienen estas condiciones y cómo prevenir problemas.
La lluvia es más inofensiva de lo que parece
La mayoría de fabricantes construyen las unidades exteriores con carcasas metálicas y componentes sellados para soportar lluvia, viento y humedad. La electrónica interna está protegida y los ventiladores están preparados para evacuar agua.
En la práctica, la lluvia normal no daña el aparato. Incluso puede ser beneficiosa, porque arrastra polvo y suciedad de las aletas del intercambiador.
Solo hay dos situaciones realmente problemáticas:
- Lluvias torrenciales o inundaciones
Si el agua sube hasta la base del equipo o lo cubre parcialmente, sí puede dañar la electrónica o provocar cortocircuitos. Se debe evitar instalarlo en zonas donde pueda acumularse agua. - Cubiertas mal diseñadas
Algunas personas colocan techos o fundas impermeables sin ventilación. Esto puede provocar sobrecalentamiento o que la máquina no evacúe bien el aire.
Si se quiere proteger, lo ideal es una visera ligera con buena apertura por todos lados.
El frío y las heladas pueden tener un impacto real
El frío intenso afecta más que la lluvia. Las unidades exteriores funcionan sin problemas en temperaturas bajas moderadas, pero por debajo de 0 °C pueden aparecer varios efectos:
- Formación de hielo en las aletas
El proceso normal de intercambio de calor puede provocar condensación que, con bajas temperaturas, se congela. Esto reduce el rendimiento y hace que el equipo entre en modo desescarche, un ciclo en el que invierte temporalmente su funcionamiento para derretir el hielo. - Funcionamiento más lento y ruidoso
El compresor necesita más esfuerzo para trabajar en frío extremo, y esto puede producir ruidos momentáneos o vibraciones. - Mayor consumo energético
Cuanto más frío hace, más energía necesita para calentar el hogar, y más frecuentemente activa el ciclo de desescarche. - Posibles averías si hay hielo persistente
En zonas muy frías (varios días bajo cero) puede formarse una capa gruesa de hielo que bloquee el ventilador o deforme las aletas. Esto sí puede estropear la unidad si no se atiende.
Cómo proteger la unidad exterior en invierno
No es necesario obsesionarse, pero sí seguir estas recomendaciones:
- Mantener despejada la zona, sin hojas, plásticos o objetos que bloqueen la ventilación.
- Instalar una pequeña visera o cubierta superior, dejando totalmente libre la ventilación lateral y frontal.
- Elevar el equipo unos centímetros del suelo para que el agua de lluvia o nieve no quede estancada.
- Revisar periódicamente el hielo, si se forma una capa gruesa, llamar a un técnico para evitar que se fuerce el compresor.
- Revisar el desagüe cuando el equipo desescarcha, necesita expulsar agua; si el tubo está obstruido, puede acumularse hielo.
¿Cuándo debe intervenir un técnico?
Conviene llamar a un profesional si se observa:
- Hielo persistente que no desaparece tras el ciclo de desescarche.
- Ruidos extraños coincidiendo con temperaturas muy bajas.
- Encendidos y apagados constantes sin calentar.
- Rastros de óxido avanzado o carcasa deteriorada por la humedad.
Un técnico de HG Clima puede comprobar presiones, estado del gas, ventiladores y sensores, asegurándose de que el equipo funcione correctamente incluso en días de fuerte lluvia o frío intenso.



