
En este modo de funcionamiento, el equipo extrae energía térmica del aire exterior y la transfiere al interior. Para hacerlo, la batería de la unidad exterior trabaja a una temperatura inferior a la del ambiente. Cuando las condiciones de humedad y temperatura son favorables, puede acumularse escarcha sobre su superficie, dificultando progresivamente el intercambio de calor.
El aparato dispone de un sistema que detecta cuándo esa acumulación requiere una intervención. En ese momento inicia el ciclo de desescarche, invirtiendo temporalmente el funcionamiento del circuito frigorífico para calentar la batería exterior y eliminar el hielo acumulado. El agua resultante cae hacia la parte inferior de la unidad y puede salir en forma de vapor al entrar en contacto con el aire frío del ambiente.
¿Qué sucede dentro de la vivienda durante el desescarche?
Lo habitual es que la unidad interior interrumpa temporalmente la impulsión de aire caliente. En algunos modelos, el ventilador se detiene por completo para evitar que entre aire frío en la habitación. El proceso suele durar unos minutos, tras los cuales el equipo recupera automáticamente el funcionamiento normal en modo calefacción.
Por tanto, ver vapor alrededor de la unidad exterior, observar que cae agua o notar una breve interrupción de la calefacción no significa necesariamente que exista un problema. Son consecuencias posibles de un proceso necesario para que la bomba de calor pueda seguir trabajando correctamente.
Ahora bien, conviene prestar atención a determinadas situaciones. Si la unidad exterior permanece cubierta de hielo durante mucho tiempo, los ciclos de desescarche se suceden continuamente, el aparato pierde capacidad para calentar o aparecen códigos de error, puede existir una anomalía. Un problema en los sensores, una circulación de aire deficiente, una carga incorrecta de refrigerante o un fallo en el sistema de desescarche pueden estar detrás de esos síntomas. También es importante que la unidad exterior tenga espacio suficiente para aspirar y expulsar aire, y que el agua procedente del desescarche pueda evacuarse sin obstáculos. Una instalación inadecuada o un drenaje obstruido pueden favorecer problemas que terminan afectando al funcionamiento del equipo.
Si el comportamiento del aire acondicionado no parece normal, lo más recomendable es solicitar una revisión antes de que el problema vaya a más.
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