Cuando una vivienda va a permanecer cerrada durante semanas o meses, el aire acondicionado suele quedar fuera de las tareas que se realizan antes de marcharse. Sin embargo, dejar los equipos simplemente apagados y volver a ponerlos en marcha después de un largo periodo de inactividad no siempre es la mejor opción. Una pequeña revisión antes de cerrar la casa puede evitar malos olores, problemas de drenaje y averías que se descubren precisamente cuando más se necesita el equipo.

Una de las primeras tareas consiste en limpiar los filtros de las unidades interiores. Aunque el aire acondicionado haya funcionado correctamente durante el verano, los filtros acumulan polvo y partículas que permanecen en ellos durante todo el tiempo que el equipo está parado. Limpiarlos antes de marcharse permite que la instalación quede en mejores condiciones y evita que la suciedad se convierta en un problema cuando vuelva a ponerse en funcionamiento.

También conviene prestar atención a la humedad. El interior de un equipo de aire acondicionado puede conservar agua después de su funcionamiento, especialmente en la bandeja de condensados y en determinados puntos del sistema de drenaje. Si la vivienda va a permanecer cerrada durante mucho tiempo, esa humedad puede favorecer la aparición de malos olores y, en determinadas circunstancias, de moho. Por eso es recomendable dejar la unidad interior completamente seca antes de cerrar la vivienda. Una forma sencilla de hacerlo es utilizar, si el propio equipo dispone de ella, la función de secado o limpieza interna. Algunos aparatos incorporan programas que mantienen el ventilador funcionando durante unos minutos después de apagar la refrigeración para reducir la humedad existente en el intercambiador. Si el modelo no dispone de esta función, puede ser suficiente dejar funcionar el ventilador sin refrigeración durante un periodo antes de apagar definitivamente el equipo.

La unidad exterior también merece una comprobación. No se trata de desmontarla ni de realizar una intervención técnica, sino de observar que no haya hojas, ramas, suciedad u otros elementos que puedan dificultar la circulación de aire. En viviendas situadas cerca del mar, además, la exposición a la humedad y a la sal puede acelerar la corrosión de determinados componentes, por lo que una revisión periódica resulta especialmente interesante si la casa permanece cerrada durante buena parte del año.

Hay otro aspecto que suele pasar desapercibido, el desagüe de condensados. Una pequeña obstrucción puede no haber provocado problemas durante el uso habitual y, sin embargo, convertirse en una incidencia cuando se vuelva a utilizar el aire acondicionado meses después. Si durante el último periodo de funcionamiento se había observado alguna gota de agua, humedad alrededor de la unidad interior o un goteo irregular, es mejor solucionarlo antes de abandonar la vivienda en lugar de confiar en que desaparecerá por sí solo.

En una segunda residencia también conviene pensar en cómo se encontrará la instalación cuando se vuelva a encender. Si el aire acondicionado ha permanecido parado durante varios meses, no es recomendable esperar al primer día de mucho calor para descubrir si todo funciona correctamente. Una puesta en marcha anticipada permite comprobar que el equipo arranca, enfría adecuadamente, evacúa el agua y no presenta ruidos u olores anormales.

Si la vivienda permanece cerrada durante periodos muy prolongados, puede ser interesante realizar una revisión profesional antes de dejarla vacía, especialmente cuando el equipo tiene varios años o ya había mostrado algún síntoma de pérdida de rendimiento. Una revisión preventiva puede detectar problemas en el drenaje, suciedad acumulada, conexiones deterioradas o pequeñas anomalías que todavía no han provocado una avería.

Por último, no todos los equipos deben recibir exactamente el mismo tratamiento. Un aire acondicionado que se utiliza habitualmente en una vivienda ocupada durante todo el año tiene unas necesidades diferentes de un sistema instalado en una casa de vacaciones que puede permanecer cinco o seis meses sin funcionar. En este segundo caso, preparar correctamente la instalación antes de cerrar la vivienda forma parte del mantenimiento del equipo y puede evitar encontrarse con una avería precisamente el día de regreso.

La idea no es hacer una intervención complicada cada vez que se abandona la casa, sino dedicar unos minutos a dejar el aire acondicionado limpio, seco y en condiciones adecuadas de parada. Y si el equipo ha dado alguna señal de funcionamiento irregular antes del cierre, aprovechar ese momento para revisarlo suele ser mucho más conveniente que esperar a que vuelva a hacer calor.

Published On: septiembre 30th, 2026 / Categories: Mantenimiento aire acondicionado /

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