Ante un fallo del aire acondicionado, muchos usuarios optan por soluciones rápidas. Buscan un vídeo en internet, un consejo improvisado o una reparación casera con buena intención. El problema es que estos intentos, lejos de resolver la avería, suelen agravarla, acortan la vida útil del equipo y multiplican el coste final de la reparación. En climatización, la improvisación rara vez es inocua.
El mito de la reparación sencilla
Existe la percepción de que el aire acondicionado es un aparato relativamente simple y que muchos problemas se solucionan “tocando un poco aquí o allá”. Nada más lejos de la realidad. Se trata de un sistema complejo que combina electricidad, electrónica, refrigerante a presión y sensores de control muy sensibles. Una intervención incorrecta puede alterar el equilibrio del sistema y provocar fallos en cadena que no se manifiestan de inmediato, sino semanas o meses después.
Muchas averías graves tienen su origen en pequeñas manipulaciones previas que parecían inofensivas en su momento.
Filtros mal limpiados, más problema que solución
Limpiar los filtros es una tarea básica, pero incluso aquí se cometen errores frecuentes. Lavarlos con productos agresivos, colocarlos aún húmedos o instalarlos mal encajados puede provocar condensaciones internas, malos olores, proliferación de moho y daños en el ventilador. En otros casos, el filtro se retira “temporalmente” y se olvida, dejando el sistema sin protección frente al polvo.
Sin filtros adecuados, las partículas se acumulan en el evaporador, reducen el intercambio térmico y fuerzan al equipo a trabajar en condiciones anómalas. El consumo aumenta y el riesgo de avería se dispara.
Manipular el gas refrigerante
Uno de los errores más peligrosos es intentar “recargar gas” sin los conocimientos ni las herramientas adecuadas. El refrigerante no se consume como el combustible de un coche, si falta, hay una fuga que debe localizarse y repararse. Añadir gas sin más puede provocar sobrepresiones, dañar el compresor y generar averías muy costosas.
Además, el manejo incorrecto del refrigerante supone un riesgo para la salud y el medio ambiente. No es una operación doméstica, aunque algunos tutoriales la presenten como algo trivial.
Ajustes eléctricos improvisados
Conexiones flojas, empalmes sin protección, cambios de fusibles por otros “más fuertes” o puentes temporales son prácticas habituales en reparaciones caseras. Estos apaños pueden funcionar durante un tiempo, pero generan sobrecalentamientos, fallos intermitentes y, en el peor de los casos, cortocircuitos o daños en la placa electrónica.
La electrónica de un aire acondicionado es especialmente sensible a picos de tensión y malas conexiones. Un error aquí puede inutilizar el sistema de control completo.
Mantenimiento excesivo o mal dirigido
No todo mantenimiento es beneficioso. Revisar constantemente tornillos, desmontar carcasas sin necesidad o lubricar piezas que no lo requieren también causa problemas. Algunos componentes están diseñados para funcionar en seco o con lubricación específica, y añadir aceites o sprays genéricos puede atraer polvo y empeorar el funcionamiento.
Del mismo modo, una limpieza agresiva con agua a presión o productos inadecuados puede dañar aletas, sensores y componentes electrónicos, comprometiendo la eficiencia del equipo.
Diagnósticos erróneos, soluciones equivocadas
Uno de los grandes riesgos del “hazlo tú mismo” es el diagnóstico incorrecto. Un ruido puede deberse a una vibración simple o a un fallo interno grave; una pérdida de rendimiento puede ser suciedad o una fuga. Actuar sobre la causa equivocada no solo no soluciona el problema, sino que puede ocultarlo temporalmente mientras el daño avanza.
Cuando finalmente interviene un profesional, la avería suele ser más compleja y costosa que al inicio.
El coste real de no hacerlo bien
Las reparaciones caseras fallidas tienen un efecto acumulativo. Cada intervención incorrecta añade un nuevo factor de desgaste al sistema. A corto plazo puede parecer que se ha ahorrado dinero, pero a medio plazo aparecen averías mayores, menor eficiencia energética y una vida útil claramente reducida.
En muchos casos, el coste final supera con creces el de un mantenimiento profesional adecuado desde el principio.
Saber cuándo no tocar
Esto no significa que el usuario no deba hacer nada. Hay tareas básicas que son perfectamente asumibles, como mantener limpios los filtros o vigilar que la unidad exterior esté despejada. El problema surge cuando se cruza la línea entre el cuidado básico y la intervención técnica sin conocimientos.
El aire acondicionado no se estropea solo por el uso, sino también por las buenas intenciones mal aplicadas.
Si necesita una revisión, o reparación, en HG Clima estámos a su disposición
Las reparaciones caseras y el mantenimiento inadecuado suelen partir de un deseo lógico que es ahorrar dinero y resolver el problema rápido. Sin embargo, en sistemas complejos como el aire acondicionado, estas prácticas suelen tener el efecto contrario. Entender los límites de la intervención doméstica y confiar las operaciones técnicas a profesionales no es un gasto innecesario, sino una forma de proteger el equipo, el consumo energético y el bolsillo a largo plazo.
Si necesita que uno de nuestros técnicos se desplace allí donde tiene aire acondicionado, contacte con nosotros llamándonos por teléfono, o enviándonos un mensaje a través de WhatsApp, o enviándonos un formulario de contacto. Estamos a su disposición durante todo el año.



