Los aparatos de aire acondicionado se han vuelto casi imprescindibles en hogares, oficinas y espacios comerciales. Permiten mantener temperaturas agradables durante todo el año y contribuyen al confort de los usuarios. Sin embargo, más allá de la regulación térmica, estos sistemas pueden convertirse en un riesgo si no se mantienen adecuadamente, ya que pueden contaminar el aire y favorecer la proliferación de microorganismos, incluyendo bacterias como la Legionella, hongos y virus.
¿Puede un aire acondicionado intoxicar el ambiente?
Los sistemas de aire acondicionado no generan gases tóxicos por sí mismos, pero pueden convertirse en vectores de contaminación si hay humedad estancada, filtros sucios o agua acumulada en bandejas de condensación. El aire que circula a través de unidades mal mantenidas puede arrastrar polvo, polen, esporas de moho y bacterias hacia los ocupantes del espacio. Esto puede provocar síntomas leves, como irritación de ojos y garganta, tos o estornudos, o problemas más graves en personas sensibles, como niños, ancianos o personas con enfermedades respiratorias.
Legionella y otros patógenos asociados
La Legionella es una bacteria que puede encontrarse en sistemas de agua templada, incluidos algunos tipos de aire acondicionado que usan torres de enfriamiento o sistemas de climatización con agua. Cuando las gotas de agua contaminada se aerosolizan y son inhaladas, pueden causar la legionelosis, una enfermedad respiratoria que va desde un cuadro gripal leve hasta neumonía severa.
No todos los aparatos de aire acondicionado representan este riesgo. Los splits domésticos y de oficina, que solo circulan aire a través de conductos y serpentines, tienen un riesgo muy bajo de Legionella, siempre que no haya acumulación de agua o moho. El problema principal en estos sistemas suele ser la proliferación de hongos y bacterias en filtros y bandejas de condensación, que pueden causar alergias o síntomas respiratorios.
Señales de alerta
Algunos indicadores de que un sistema podría estar contaminado incluyen:
- Olor a humedad o moho en el aire.
- Presencia visible de polvo o suciedad en los filtros.
- Aparición de síntomas respiratorios entre los ocupantes que desaparecen al salir del ambiente climatizado.
Ante cualquiera de estas señales, es importante actuar rápidamente.
Mantenimiento y limpieza: la clave para un aire seguro
La prevención es siempre más eficaz que la corrección. Para minimizar riesgos de contaminación y enfermedades asociadas, se recomienda:
- Limpieza regular de filtros y serpentines
- Los filtros deben revisarse y limpiarse o cambiarse cada 1‑3 meses según uso.
- Los serpentines del evaporador y condensador acumulan polvo y suciedad que deben retirarse para evitar proliferación bacteriana.
- Control de la bandeja de condensación
- Revisar que no haya agua estancada, ya que es un caldo de cultivo para bacterias y hongos.
- Algunos aparatos cuentan con sistemas de drenaje y aditivos antibacterianos.
- Desinfección periódica
- Utilizar productos específicos para la desinfección de conductos y unidades.
- En sistemas más grandes (hoteles, hospitales), se pueden realizar tratamientos profesionales para prevenir Legionella.
- Evitar humedad excesiva
- Mantener la humedad relativa dentro de rangos saludables (40‑60 %) reduce la proliferación de microorganismos.
- Mantenimiento profesional
- Al menos una vez al año, es recomendable que un técnico certificado revise todo el sistema, compruebe los niveles de agua, limpie conductos y verifique el correcto funcionamiento de bombas y ventiladores.
- Uso responsable del aparato
- Evitar apagar y encender continuamente el sistema de manera brusca.
- Mantener temperaturas estables y ventilación adecuada.
Si bien los aparatos de aire acondicionado no son inherentemente peligrosos, la falta de mantenimiento puede convertirlos en focos de contaminación. La buena noticia es que con limpieza regular, control de humedad y revisiones periódicas, se puede minimizar el riesgo de exposición a bacterias, hongos y virus.
Para sistemas domésticos tipo split, el riesgo de Legionella es muy bajo, pero la limpieza de filtros y bandejas de condensación sigue siendo esencial para garantizar un aire saludable. En sistemas más complejos, como grandes torres de enfriamiento o edificios corporativos, se requiere mantenimiento profesional para prevenir brotes y cumplir con la normativa sanitaria.
En resumen, un aire acondicionado bien cuidado no intoxica ni enferma, y permite disfrutar de un ambiente confortable todo el año. La clave está en combinar un uso responsable con medidas de limpieza y mantenimiento preventivo, asegurando tanto el confort térmico como la salud de los ocupantes.
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