Los aparatos de aire acondicionado tipo split se han convertido en una de las soluciones más habituales para climatizar viviendas y oficinas. Su popularidad se debe a su flexibilidad, bajo nivel de ruido y la capacidad de ofrecer tanto frío como calor, dependiendo del modelo. Aunque muchos consumidores los asocian principalmente con el verano, cuando el calor se hace insoportable, su uso en invierno también ha crecido significativamente, y con ello surge la pregunta de ¿hasta qué punto son eficientes en la temporada fría?

Los sistemas split constan de dos unidades principales: una interior, encargada de distribuir el aire dentro de la estancia, y una exterior, donde se encuentra el compresor. La ventaja de este diseño es que el ruido se concentra fuera del espacio habitable, mientras que el interior puede mantener un ambiente confortable. Además, la instalación es relativamente sencilla en comparación con los sistemas de conductos tradicionales, lo que explica su gran difusión.

Cuando hablamos de la eficiencia de un split en modo calefacción, es importante entender que estos aparatos funcionan mediante bomba de calor. Es decir, no generan calor quemando gas o electricidad directamente, sino que extraen el calor del aire exterior y lo transfieren al interior. Esto permite un uso más eficiente de la energía: por cada kW de electricidad consumida, se pueden generar varios kW de calor, lo que en teoría se traduce en un rendimiento superior al de un radiador eléctrico convencional.

Sin embargo, la eficiencia de los splits en invierno depende de varios factores. El primero es la temperatura exterior. Las bombas de calor modernas mantienen un buen rendimiento hasta temperaturas cercanas a -5 °C o -10 °C, pero a medida que el frío extremo aumenta, su capacidad de extraer calor del aire disminuye, y la unidad debe recurrir a resistencias eléctricas auxiliares, que consumen más energía. Por ello, en regiones muy frías, su eficiencia relativa puede bajar en comparación con sistemas tradicionales de calefacción por gas o gasóleo.

Otro factor crucial es la calidad y el mantenimiento del aparato. Un split con filtros sucios, falta de gas refrigerante o una unidad exterior cubierta de nieve o hielo puede perder hasta un 30 % de eficiencia. La correcta instalación también influye, si la unidad interior está mal ubicada, el flujo de aire será insuficiente y la temperatura en la estancia se distribuirá de manera desigual, obligando al aparato a trabajar más tiempo y consumir más electricidad.

En términos prácticos, un split bien dimensionado y mantenido puede cubrir con eficiencia la calefacción de una estancia o vivienda pequeña durante el invierno, ofreciendo además la ventaja de aire acondicionado en verano, todo en un mismo equipo. Muchos modelos recientes incorporan modulación de potencia (inverter), lo que permite adaptar la intensidad del compresor a la demanda, evitando encendidos y apagados bruscos que desperdician energía.

Es importante destacar que la percepción de confort también depende de factores como la humedad relativa y la circulación del aire. Algunos usuarios perciben que la calefacción por splits seca el ambiente, esto se puede contrarrestar con humidificadores o ajustando la temperatura para mantener un entorno agradable sin elevar excesivamente el consumo.

En conclusión, los sistemas de aire acondicionado tipo split con bomba de calor ofrecen una alternativa eficiente para calefacción en invierno, especialmente en zonas con inviernos moderados. Su rendimiento decrece en condiciones de frío extremo, pero la tecnología moderna, combinada con un buen mantenimiento y una instalación adecuada, permite disfrutar de un ambiente confortable con un consumo de energía razonable. Además, la versatilidad de contar con frío y calor en un mismo equipo los convierte en una opción muy atractiva para quienes buscan eficiencia, comodidad y facilidad de uso a lo largo de todo el año.